El mundo es diverso y hermoso

¡Bienvenido a esta guía del docente!

¿Cuántas veces hemos encontrado a niñas y niños en situación de calle y nos preguntamos si alguien cuida de ellos o si van a la escuela?

¿Cómo orientamos a nuestros niños de escasos seis o siete años a observar las necesidades de los otros niños? El tema que te proponemos desarrollar en este grado nos lleva a toda la comunidad escolar a darnos cuenta de que, sin excepción, los seres humanos debemos cubrir ciertas necesidades para vivir bien y ser felices. De allí el nombre elegido para este primer año: Los demás y yo necesitamos lo mismo.

Para los niños pequeños y también para algunos adultos, es importante reconocer las necesidades propias y las de los demás porque de allí partimos para luego hablar de derechos, de valores y de la construcción de sociedades justas, igualitarias y pacíficas.

Por supuesto que hay muchas necesidades: unas básicas o primarias —también conocidas como fisiológicas— y son las que nos permiten un buen funcionamiento del organismo, por ejemplo: respirar, comer, beber agua, no pasar frío o guarecerse del calor o la lluvia, sentirnos seguros y no estar expuestos a peligros o a poner en peligro nuestra vida. Parece un concepto claro para los adultos, pero no siempre es así para los ni- ños. Poco a poco tenemos que conducirlos a esa reflexión y sobre todo a la acción.

Las necesidades secundarias nos garantizan el bienestar para una vida de calidad, por ejemplo: ser libres, tener un nombre, un lugar donde vivir, ir a la escuela, entre otras.

Cuando los niños se muestran sensibles a las necesidades de los otros, se dan cuenta de que en nuestra sociedad hay muchas personas que no tienen cubiertas las necesidades más fundamentales. Esto les permite apreciar y valorar su mundo y su entorno, pero también proponer acciones para construir una sociedad más justa e igualitaria.

Llevar a nuestros alumnos a esa reflexión, para salir de sí mismos y mirar al otro, es el reto a lo largo de este ciclo escolar.